Carta abierta a Gustavo Petro

Bogotá, 19 de diciembre de 2011.

 
Señor:
Gustavo Petro
Alcalde Electo de Bogota
 
Cordial saludo.
 
Es nuestra intención usar el presente medio para presentarnos; somos Letra D.
 
Nuestro nombre y origen no corresponden a la presente, sino más bien nuestras intenciones: Ser su oposición y veeduría.

Pillajes urbanos

 

El pasado 30 de noviembre, el alcalde electo de Bogotá, Gustavo Petro, anunció que durante su alcaldía se instalarán peajes urbanos, medida con la que quiere captar más ingresos los cuales, dice, invertirá en transporte público, es decir, para financiar parte del metro, tranvía eléctrico y mejorar las troncales de Transmilenio, también pretende reducir el uso del carro particular, y esto llevaría a desmontar el pico y placa según su propuesta. Medidas que a la larga congestionarán aún más la ya caótica ciudad, e incrementarán los gastos de tener un automóvil.

 

Argumentos líquidos

Las tramoyas publicitarias no podían ocultar la más evidente de las realidades: Si bien la carrera de Gustavo Petro es amplia en cargos políticos, en realidad nunca ha administrado ni un parqueadero –habría que preguntarse si administraba las finanzas del eme – Esta cobra relevancia en los últimos días, pues los reveses y los descalabros son cada vez mas fuertes incluso varios días antes de la posesión. En este artículo de Letra D, quiero enfocarme en un error grave del alcalde electo, que ya empezó a costarle a todos los bogotanos 1.8 billones de pesos.

Petro no planea hacer el metro de Bogotá

A pocos días de haber sido elegido alcalde de Bogotá, Gustavo Petro se reunió con el Presidente Juan Manuel Santos para revisar, entre otras cosas, un nuevo trazado del metro. Principalmente, su propuesta consiste en incluir a la localidad de Suba y sustituir la construcción del metro entre calles 100 y 170, por un tranvía eléctrico que también sería construído a lo largo de la carrera Séptima. Así mismo, Petro propone que a la altura de la calle 100, el metro gire en forma de herradura con el fin de conectar el oriente con el occidente de la capital. En esta nueva propuesta hay varias inconsistencias, pero en este escrito me enfocaré en las siguientes: 1. Existe un estudio de factibilidad reciente heredado de la anterior administración, y 2. No hay claridad sobre el propósito mediante el cual se pretende construir un tranvía eléctrico hacia el norte y sobre toda la carrera Séptima. En primera medida, no podemos olvidar que durante la administración de Samuel Moreno se llevó a cabo un estudio de viabilidad del trazado, liderado por la empresa española Sener & Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB), a la que se le pagó la no modesta suma de 19 mil 600 millones de pesos. Por lo tanto, resulta algo inquitante que, pese a que ya hay un estudio hecho y avalado por el Banco Mundial, el nuevo alcalde de la capital esté empeñado en desbaratar ese trazado para meterse en nuevos estudios de 'rediseño', que no sólo representarán más costos para la ciudad y para el gobierno nacional, sino que, retrasarán, por no llamarlo de otra manera, el inicio de las obras. En segunda medida, no queda realmente claro cuál es el propósito que se tiene para sustituír la construcción del metro en el norte de Bogotá por un tranvía eléctrico, el que también se pretende que pase a lo largo de la carrera Séptima, quitándole continuidad al proyecto de construcción del Sistema Transmilenio y postergando aún más la solución a la movilidad sobre esta arteria capitalina. No podemos olvidar que existe un plan de reorganización de la misma, que ha sufrido tantas modificaciones, que a estas alturas no queda claro qué es lo que se pretende hacer para darle solución al problema.
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